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Aceite de Oliva y Dieta
Mediterránea |
Numerosos estudios ponen de manifiesto que la mayoría
de la población mundial no sigue una dieta saludable,
ya sea por el exceso de calorías (debido a una mayor
disponibilidad de éstas y a la vida sedentaria) o bien
por el frecuente desequilibrio entre elementos nutritivos.
El consumo de grasas aumenta. Los vegetales frescos se almacenan
y se preservan con métodos que no siempre ayudan a mantener
sus propiedades biológicas. Los alimentos son refinados,
lo cual disminuye su aporte de vitaminas, minerales y contenidos
antioxidantes.
Los cambios en gustos y hábitos, debidos al progreso
tecnológico y a la denominada comida rápida, tienen
una mala repercusión en la salud y han provocado un incremento
de enfermedades metabólicas y degenerativas.
En este entorno, parece conveniente recomendar a la gente una
dieta más moderada y equilibrada como es la Dieta Mediterránea.
Esta dieta está caracterizada por un consumo moderado
de carne, leche y sus derivados, por una ingestión frecuente
de cereales, legumbres, fruta fresca y vegetales (que proporcionan
fibra, minerales, vitaminas y antioxidantes) y por una consumo
aceptable de pescado y Aceite de Oliva como fuentes primarias
de grasa.
El Aceite de oliva es el ingrediente clave para apreciar las
virtudes de la Dieta Mediterránea, destacando tanto por
su importancia para la salud como por el sabor que proporciona
a todos los platos.
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Aceite de Oliva y Salud |
El Aceite de Oliva es un producto equilibrado, compuesto principalmente
de ácido oleico monoinsaturado y con un alto contenido
de antioxidantes naturales y vitaminas.
Por esta razón, su consumo regular tiene efectos beneficiosos
para:
- Corazón y sangre.
Su especial composición grasa ayuda a contolar el nivel
de colesterol en la sangre y a prevenir los ataques de corazón.
- Arterias y Venas
El alto nivel de antioxidantes del Aceite de Oliva ayuda a prevenir
la arteriosclerosis, mientras que el ácido oleico reduce
la viscosidad de la sangre, por lo tanto, el riesgo de sufrir
una trombosis.
- Estómago e intestinos.
El Aceite de Oliva no sólo se digiere con gran facilidad
sino que también ayuda a digerir otros alimentos. Calma
algunos desordenes estomacales como las flatulencias, el ardor
de estómago y la descomposición. También
previene la gastritis y las úlceras, a la a que promueve
la absorción de nutrientes, especialmente vitaminas y
sales minerales.
- Hígado.
El consumo de Aceite de Oliva tiene un efecto relajante positivo
sobre las contracciones de vesícula y previene la formación
de piedras.
- Huesos.
Potencia la mineralización de los huesos y la absorción
del calcio.
- Cerebro
Tiene efectos beneficiosos sobre el desarrollo del cerebro y
del sistema nervioso.
- Tejidos.
El Aceite de Oliva es rico en vitamina E, provitamina A y antioxidantes.
Por esta razón, es un perfecto aliado para combatir los
radicales libres que dañan las células y los tejidos,
siendo una arma efectiva contra el envejecimiento.
- Piel.
El aceite de oliva es utilizado para suavizar la piel y fortalecer
las uñas.
Por todas estas razones, entre otras, el Aceite de Oliva está
especialmente recomendado en la alimentación de los niños
y la gente mayor y juega un papel importante en la dieta de
las mujeres embarazadas y los diabéticos.